Vellos protegen contra chinches

Científicos descubren que los vellos alentan los movimientos de estos insectos, alertando a la víctima de la posible picadura.

27/12/2011 4:47
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Investigadores de la Universidad de Sheffield en el Reino Unido, encontraron que el vello de la piel protege contra las picaduras de las chinches, que tanto han proliferado en algunas ciudades del mundo incluidas Nueva York y Londres.

De acuerdo con la explicación, el vello hace que las chinches alenten sus movimientos y eso puede poner en alerta a la hipotética víctima sobre la picadura.

Los especialistas realizaron un experimento con chinches hambrientas en seres humanos, algunos con los brazos rasurados y otros con los brazos velludos.

El estudio publicado en Biology Letters, explica que las chinches mostraron más probabilidades de alimentarse en los brazos rasurados.

Fueron 29 los voluntarios que accedieron a participar en la investigación que encabezó el profesor Michael Siva-Jothy, el experimento consistió en observar a las chinches mientras buscaban un lugar para alimentarse y fueron retiradas de la víctima cuando estaban a punto de picarla.

Se encontró entonces que el mayor número de capas de vello, actúan como disuasivo para los insectos, son los vellos más finos los que funcionan como un sistema de alarma temprana para la víctima, dice.

La conclusión del científico fue que más vello significa mejor detección del parásito, pues los vellos tienen nervios adheridos que ofrecen una forma de detectar cualquier desplazamiento.

Además, las vellosidades hacen más lento al insecto cuando está buscando un lugar apropiado para picar.

El resultado, señala el experto, tiene que ver con el entendimiento de por qué tenemos la apariencia que tenemos, cuáles fueron las fuerzas selectivas que provocaron que nos viéramos así, e incluso podrían ofrecer información para encontrar la forma de reducir el impacto de las picaduras de insectos en humanos.

El hecho de que los hombres sean naturalmente más velludos no significa que sean menos picados que las mujeres; explica que esto podría deberse a una batalla evolutiva entre las chinches y sus víctimas, la cual terminó con una adaptación de los insectos para que automáticamente se dirijan a las zonas sin vello del cuerpo humano, como las muñecas y tobillos.

La hipótesis, del científico es que los seres humanos hemos retenido la cobertura de vellosidad fina porque ayuda a la detección. Esto apoya otros estudios que han analizado por qué los humanos somos mucho menos velludos que los simios. (Con información de bbc.com) 


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