Vigorexia: Obsesión por el físico e inseguridad

Afecta principalmente a hombres jóvenes con poca autoestima, que han recibido burlas desde la infancia.

12/09/2013 10:48
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Las personas con vigorexia viven obsesionados por su imagen, pero tienen fobia a mostrar su cuerpo, ya que se consideran enclenques y flácidos; distorsión de la imagen que los encamina a una dieta estricta y a extenuantes jornadas en el gimnasio que les aíslan del mundo.
 
Afecta principalmente a hombres jóvenes, con poca autoestima, muy obsesivos y controladores y que en muchos casos han recibido burlas en su infancia debido a su aspecto, según explica el responsable de Gestión del Conocimiento e Investigación del Instituto de Trastornos Alimentarios en España (ITA), Antoni Grau.
 
Pero su obsesión puede ser peligrosa indicó el especialista, pues “se alimentan casi exclusivamente de proteínas y algunos carbohidratos, eliminando las grasas de su dieta con el fin de obtener más masa muscular”.
Pues sus dietas pocas variadas restringen alimentos esenciales como arroz, pasta, pollo, pavo, atún, lácteos desnatados, sin condimentos ni grasas para cocinar, explicó.
 
Asimismo, advirtió Grau que muchas de estas personas consumen esteroides, sustancias que en su mayoría son ilegales y estimulan el desarrollo muscular y la grasa, además de que causan encogimiento de testículos,infertilidad, calvicie y mayor riesgo de padecer cáncer de próstata.
 
“Estas personas viven únicamente para su cuerpo, anulan todas las demás facetas de su vida, y muchos de ellos no tienen vida social, hasta el punto de que muchos de quienes padecen vigorexia buscan trabajo en los gimnasios para compatibilizar esta obsesión con ganarse la vida”, explicó.
 
Una imagen equivocada
Este experto indica que la idea que se tiene de la persona con vigorexia es, en la mayor parte de los casos, equivocada. “Tenemos la imagen del cachas, del narcisista y la realidad no es esa”.
 
“La publicidad tiene mucho que ver”, señala. “Los medios de comunicación ofrecen imágenes corporales que fomentan conductas que pueden desencadenar trastornos de este tipo en poblaciones vulnerables, ya que los estilos corporales deseados e idealizados van de la mano de la publicidad y la moda”.
 
Ante esto, recomienda enseñar y educar desde la infancia, aunque reconoce que “mientras se sigan propugnando y transmitiendo determinados valores respecto a los modelos sociales estándar a imitar, el reto es complicado”. (Con información de 20minutos.es)

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