Vive sin estrés, aprende a decir ¡no!

No tener la capacidad de negarnos ante cualquier demanda, radica en la falta de autoestima y por ende a la incapacidad de establecer límites.

16/03/2012 8:49
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Todos conocemos a una persona que siempre está dispuesta a ayudar a los demás sin poner condiciones, sin embargo hay personas con esta misma actitud que tienen como fin agradar a las personas a través de sus actos.

La psicóloga Alejandra Rivas (*), explicó algunos factores que inducen a los seres humanos a realizar cualquier tipo de favores, aun cuando afectan su vida diaria, y les provoca cierta angustia y estrés.

No tener la capacidad de negarnos ante cualquier demanda, radica en la falta de autoestima y por ende a la incapacidad de establecer límites. Saber qué nos gusta y qué no, será una forma de permitirnos elegir o aceptar lo que en verdad queramos, sin ninguna presión o culpa.

El no atrevernos a decir no, puede ser un problema cultural, explica la especialista Rivas; tenemos la costumbre de ver como algo negativo la acción de negarnos y solemos sentirnos presionados. Es necesario aprender a decir no sin pensar que estamos haciendo algo malo o sin temor a que te cataloguen como alguien poco accesible.

Además, aquella persona que recibe el no por respuesta, también debe aprender a reconocer que es algo natural, que no se le está rechazando y mucho menos se trata de una cuestión personal.

Rivas señala que hay personas que no pueden negarse a algo con el fin de sentirse aceptados o peor aún, por no querer ser rechazado por su familia, amigos y compañeros de trabajo. Este tipo de individuos suelen sentirse valorados por lo que hacen o dan.

Socializar bajo esta dinámica dificultará la creación de lazos verdaderos con los demás, y por ende pondrá en duda las intenciones de las personas con quien conviva.

Tampoco se debe olvidar que aquellas personas que no pueden decir no, quizás están buscando el beneficio que por consecuencia obtendrán. Un ejemplo, son los niños o adolescentes que hacen todo lo que los papás les piden, con la finalidad de obtener permisos o dinero. En la edad adulta este comportamiento también se ve reflejado en el trabajo, cuando un empleado ayuda a su jefe con la intención de obtener un aumento o un ascenso.

No es malo estar en la disposición de querer ayudar a alguien, sin embargo se debe ser observador para identificar cuál es el motivo por el que lo hacemos (intereses, beneficios). Conocernos nos permitirá aceptar ciertas cosas y como consecuencia podremos entablar relaciones sociales duraderas y honestas.

(*) Alejandra Rivas

Psicóloga

Sociedad Psicoanalitica de Mexico

55533599, 52866550, 52860329

www.spm.mx

spp@spm.org.mx

rivas.ale@gmail.com

 

 

 


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