Vivir intensamente, después de un diagnóstico de cáncer

El CAAI está a la altura de centros oncológicos como Clínica Mayo y el MD Anderson

16/03/2018 3:37
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Recibir un diagnóstico de cáncer no es fácil, recibirlo desinformado, en depresión y sin deseo de ayudarse, lo dificulta aún más. Y es que el tratamiento médico es, sin duda, fundamental para la cura o el control de la enfermedad, pero llevarlo de manera integral, recurriendo a tratamientos complementarios que fortalecen física, espiritual, emocional y socialmente a pacientes, hace una diferencia notable en la calidad de vida.

Así lo explica, Gina Tarditi, tanatóloga y defensora incansable de los cuidados paliativos de los y las pacientes; un camino nada fácil de abrir, ante la resistencia de los médicos que aún dudan de los beneficios de las terapias complementarias, pues no las consideran de resultados medibles.

Sin embargo, la especialista es contundente al decir que en la oncología integrativa no se ofrece medicina alternativa, sino puntualmente complementaria, con evidencia suficiente para, de manera  segura y efectiva, tratar síntomas.

“No es fácil convencer al médico tradicional de que esto puede beneficiar al paciente, a partir de ofrecerle más información sobre su padecimiento y hacerlo proactivo. He visto a pacientes que llegan ansiosos, temerosos de hablar con su familia y una vez que lo hacen, no es fácil para nadie pero lo viven mucho mejor y a la larga los ves funcionales, porque lo que buscamos es que mantengan su calidad de vida tanto como les sea posible, porque la vida continúa y también ayuda que la familia entienda que el paciente puede tener limitaciones pero todo aquello que puede hacer, debe de seguir haciéndolo; no hay que matarlo socialmente”.

“Cuando los pacientes se sienten contenidos, bien recibidos, cuando comparten historias similares aunque no iguales, y se encuentran con pacientes que tienen hasta 30 años de haber sido diagnosticados, eso es abrirles los ojos a otra perspectiva, porque de pronto nos quedamos con lo que pasaba hace 50 años: hay estigmas, hay desinformación en los medios de comunicación, hay muchos mitos alrededor del cáncer”.

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CAAI cumple ocho años contra el cáncer

Y es en este contexto que hace ocho años nació el Centro de Apoyo para la Atención Integral del cáncer (CAAI), primero y único en su tipo en México y que está orientado a apoyar particularmente a pacientes y personal del Instituto Nacional de Cancerología (INCan).

“Todos tenemos miedo del cáncer, pero lo que podemos hacer, y aplica para todas las enfermedades crónicas, es cuidarnos: Llevar una dieta saludable, no fumar, beber con moderación, cuidarse de los rayos solares, hacer una rutina de ejercicio, y visitar al médico de acuerdo con la edad y el sexo, lo demás es vivir intensamente porque eventualmente la gente quiere llegar a vivir 100 años manteniendo salud y juventud, y eso no es real”.

Y es justo en este centro, ubicado al sur de la ciudad de México, a espaldas de la Torre de Hospitalización del INCan, donde seis ejes rigen un programa destinado al ofrecer terapias complementarias a los y las pacientes de cáncer:

1.- Información. Es importante que el paciente y la familia se informen sobre su padecimiento en lo particular, pues hay alrededor de 400 tipos y subtipos de cáncer.

2.- Terapias grupales. El paciente enfrenta y aprende a controlar temores, ansiedad, estrés, impotencia.

3.- Terapia mente cuerpo: El centro ofrece yoga, Tai Chi, meditación, relajación.

4.- Terapias Creativas Expresivas. Esta modalidad se aprovecha principalmente con niños y niñas, porque muchas veces ellos se comunican mejor a través del arte, trabajan sus emociones de manera intuitiva.

5.- Acupuntura. Gracias a un convenio con el Instituto Politécnico Nacional, médicos certificados ofrecen acupuntura a pacientes para aminorar algunos tipos de dolor.

6.- Terapias ocupacionales. Aquí se les imparten talleres de joyería, bordado, panadería, tejido, todas estas terapias ayudan no solo para distraer la mente, sino también para conectarse con otras personas en situaciones similares, algunos han encontrado incluso nuevos oficios; además algunas de las personas que imparten los talleres son también pacientes.

El CAAI cuenta también con un huerto orgánico, aquí pacientes y familiares no solo conviven con la naturaleza, sino también aprender a utilizar las plantas, reconociendo que algunas tienen propiedades para aliviar síntomas de cáncer.

“Son seguros y efectivos para manejo de síntomas, por ejemplo, el romero, la lavanda, jengibre y aquí pacientes y familiares pueden consultar a nutriólogos que asisten a dar talleres, a orientarles sobre cómo comer, porque un día dicen: ´me dijeron que nunca en la vida debo tomar lácteos`, y otro día: “jamás te acerques a la carne roja, o azúcar nunca, es como el demonio”, cuando hay que entender que en una dieta saludable no hay alimentos prohibidos, pero sí debe haber un equilibrio”.

Otro logro sumado a estos 8 años de operación del centro, es la colocación hace año y medio de un piano de media cola en la Torre de Hospitalización: “Decidimos probar la música porque creemos que es una gran herramienta y nos dimos cuenta de que los pacientes reportan beneficios contra ansiedad, estrés y dolor; este piano adquirido gracias a la recaudación de fondos está ahí no solo para que lo toquen músicos sino para que lleguen pacientes o familiares a tocarlo de manera voluntaria”.

En el siguiente video, la doctora Amanda de la Piedra nos explica funcionamiento del CAAI:


INCan, pionero en México en impulsar oncología integral

Este programa, que está a la altura del implementado en Clínica Mayo, en el MD Anderson, y en otros de los principales centros oncológicos del mundo, también contempla tratar a médicos, por lo que tiene un plan para residentes, donde se les inicia en el tema de cómo acercarse al paciente, cómo informar al mismo y familiares, incluso de malas noticias, cómo darlas, cómo pueden aprender a cuidarse sabiendo que tienen un trabajo desgastante, aunque gratificante también.

En general, concluye Gina Tarditi: “Aquí animamos a que pacientes y familiares abran la comunicación, porque la carga compartida siempre pesa menos, porque el mismo diagnóstico de cualquier enfermedad que pone en riesgo la vida, despierta muchas emociones, inquietudes, nos enfrenta a los grandes misterios de la vida, y ojalá viviéramos ligeritos de equipaje, pero siempre tenemos cosas qué decir, qué recomendar, qué perdonar, qué perdonarnos.

“Todos conocemos a alguien que ha padecido cáncer, hay que tratar de ser empáticos, y empatía no es dar sugerencias y consejos de qué hacer, el paciente lo que necesita es respeto a sus necesidades y a sus deseos que, siempre, son únicos y singulares”.


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