¿Y tú, tienes algún complejo?

Entre los mexicanos se manifiestan los complejos de superiodidad o inferioridad, refiere psicóloga a SUMEDICO.

22/07/2011 9:07
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“¡Qué gorda estoy!, “no tengo dinero”, “¡hay este México no va a cambiar!, siempre vamos a estar mal”, estas son algunas de las expresiones con las que los mexicanos ponemos de manifiesto nuestros principales complejos: inferioridad o superioridad.

Así lo explicó a SUMEDICO la psicóloga Adriana Guzmán Sillas(*), adscrita a Servicios Psiquiátricos de la Secretaría de Salud, al explicar que un complejo “es un conjunto de emociones, de sentimientos  profundos que vamos guardando a lo largo de nuestra historia y que genera conductas no apropiadas en las personas, desde depresivas hasta agresivas.

En el caso de los mexicanos, comentó, los estudios revelan que entre los complejos más frecuentes entre la población –“lo cual no significa que todos los tengamos”- se destacan el de inferioridad y de superioridad, “que en sí son la misma cara de la moneda pues ambos reflejan un sentimiento de inseguridad, baja autoestima”.

La inferioridad deriva de que se percibe una falta de reconocimiento por parte de la familia, amigos o compañeros de trabajo o escuela, y por tanto son personas calladas y suelen aislarse socialmente, puntualizó la especialista del Grupo Reanudar.

En tanto, la superioridad es todo lo contrario y tiene manifestaciones de grandiosidad, de querer siempre que se le mire y admire por ser una persona bella, fuerte, o con una buena economía, en este tipo de personas imperan los valores físicos o materiales.

La doctora Guzmán Sillas hizo énfasis en la necesidad de que en ambos casos se debe de trabajar a fondo, pues si no se hace consciencia en las personas de los errores –al sentirse inferiores- o en los defectos – al verse superiores-, pues los complejos se recrudecen y se traducen en actitudes depresivas o de violencia.

En el caso de las personas con complejo de inferioridad, pueden registrarse casos en los que lleguen a un grado tan profundo de depresión que los lleve al suicidio; en tanto que quienes tienen rasgos de superioridad pueden adoptar actitudes de violencia, que puede ser extrema, en contra de su pareja, hijos, padres, amigos y compañeros de trabajo.

Es por lo anterior, concluyó, que en caso de registrarse manifestaciones extremas de los complejos de superioridad o de inferioridad, es necesario que la persona acuda con los especialista, pues generalmente se requiere del trabajo conjunto de un psicólogo y un psiquiatra, para atender los trastornos que se pueden desarrollar, como la depresión o la bipolaridad, entre otros.

(*) Adriana Guzmán Sillas, adscrita a Servicios Psiquiátricos de la Secretaría de Salud y miembro del Grupo Reanudar.


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